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Agência de Jornalismo Investigativo

Quién es Alexandre Giordano, empresario y senador suplente en Brasil, que tuvo reuniones en Paraguay poco antes del escándalo del fallido acuerdo de la binacional

21 de outubro de 2019
12:00

El discreto cargo político de suplente en una de las bancadas del Senado Federal de Brasil se ajustó perfectamente al perfil del empresario paulista Alexandre Luiz Giordano, de 46 años. Lo describen como alguien «sin buena oratoria ni afinidad con los discursos». Su actuar político más bien se concentra en los bastidores de los directorios partidarios y gabinetes.

«Fantasioso», «seductor cuando quiere negociar» y «vendedor de humo» son algunas de las expresiones mencionadas por los ex socios comerciales y amigos en una entrevista para Agencia Pública sobre el empresario. Entre los relatos, todos están de acuerdo en una característica: al suplente del Mayor Olimpio le gusta ostentar riqueza. La exhibición de lujos va desde relojes Rolex, trajes de la marca Camargo Alfaiateria, whiskys caros y además su preferencia por utilizar el helicóptero como medio de transporte. Pero a pesar de la exposición en la prensa en los últimos tiempos, sus negocios no son muy conocidos por el público.

Los que estuvieron en la reunión dijeron que Giordano habló en nombre de la familia del presidente Jair Bolsonaro para beneficiar a Leros, una compañía eléctrica hasta el momento tan poco conocida como el suplente del Mayor

Giordano se destacó entre las noticias nacionales de su país cuando su nombre fue expuesto por la prensa paraguaya a fines de julio. La reportera de ABC Color, Mabel Rehnfeldt, dijo que el empresario había realizado al menos dos viajes a Paraguay en abril y junio de este año para negociar a oscuras la compra de energía excedente de la represa hidroeléctrica de Itaipú. Los que estuvieron en la reunión dijeron que Giordano habló en nombre de la familia del presidente Jair Bolsonaro (PSL) para beneficiar a Leros, una compañía eléctrica hasta el momento tan poco conocida como el suplente del Mayor.

El 27 de febrero Giordano también estuvo en el Palacio do Planalto, sede del Ejecutivo de Brasil, un día después de que el presidente Jair Bolsonaro regresara de una agenda oficial en Foz de Iguazú, ciudad donde se ubica la represa hidroeléctrica de Itaipú. La información fue divulgada por Carta Capital.

La historia se volvió aún más confusa con la revelación, realizada el 13 de este mes por la Agencia Sportlight, de que el mismo Mayor Olimpio estaba en Paraguay en abril pasado, mientras que una de las reuniones más importantes de Giordano se estaba llevando a cabo en el mismo país. Cuando Pública le preguntó acerca de esta coincidencia, el senador se mostró confundido con las fechas. «Según los informes, Giordano estuvo en Paraguay el 9, yo no sabía que hizo este viaje, yo estuve el 11 y el 12 de abril», respondió a través de un asesor de prensa, por WhatsApp.

Cuando se lo corrigió en la fecha, el Comandante Olimpio dijo que aunque estaban en Paraguay el mismo día, «no sabía dónde estaba o por dónde andaba» su suplente y que «no hubo ningún contacto» entre ellos. El senador también informó que estuvo en Paraguay con una agenda sobre seguridad pública y también para asistir del Encuentro de Católicos con Responsabilidades Políticas al servicio de los pueblos latinoamericanos del Cono Sur.

Si realmente Giordano y Olimpio no se encontraron en Paraguay, no fue por falta de proximidad, que va más allá del hecho de que el primero es el suplente del Mayor, el Comandante de la Policía Militar de São Paulo. Los dos se conocieron en la zona norte de la capital paulista y han sido amigos desde hace al menos diez años, como mencionó el mismo Olimpio en una larga entrevista a Pública, en Campinas, horas antes de la publicación de Sportlight, comentada más tarde por él. El foco de la entrevista fue la relación del Mayor, conocido por defender la lucha contra la corrupción, en cuyo nombre se enfrentó a su propio partido, el PSL, en el caso de Flávio Bolsonaro y la creación de la Comisión de investigación parlamentaria «Lava Toga», con su peculiar suplente, un hombre de negocios que colecciona demandas judiciales: desde omisión de pagos por propiedades hasta invasión de tierras, pasando también por deudas a trabajadores.

El Mayor Olimpio dijo que lo eligió como suplente porque se puso a disposición del partido para ayudar a organizar el directorio de São Paulo –presidido por Eduardo Bolsonaro– en la primera batalla electoral importante del partido. Convirtió su oficina, ubicada en el mismo edificio donde se encontraba el directorio estatal de PSL hasta julio de este año, en el comité de campaña del Comandante. Así es como el senador explica la transferencia de 1.500 dólares por alquiler de inmuebles a una de las empresas de su suplente, Enermade, que consta en la prestación de cuentas de la campaña.

«Yo vivo y convivo en la zona norte. Y allí a él siempre le gustó la política, estaba muy ligado –anteriormente, con el grupo del PSDB, con Bruno Covas, que es su amigo. Cuando vine para el PSL, me comenzó a ayudar en la organización del partido. No tengo ningún vínculo con él aparte de eso», dijo Olimpio.

El senador declaró no haberle importado la instalación de una subcomisión temporal en el Senado para investigar un eventual favorecimiento a la empresa Leros. «A mí me pareció genial, todo lo que tenga que pasar. Que se haga lo que debe ser hecho». Y niega que Giordano se haya presentado como senador o que hablaba en nombre de la familia Bolsonaro. «Dos absurdos, porque él no tiene contacto de ningún tipo. Ni con Bolsonaro ni con la familia Bolsonaro», afirma el senador. Cuestionado por el periodista, admite: «A Eduardo [Bolsonaro] él lo conoce… él era vicepresidente del partido, conmigo y con Giordano. Y ocasionalmente [se encontraban] en una u otra reunión ejecutiva del partido.

Pública buscó al diputado federal para preguntar sobre la colaboración de Giordano a su partido y el grado de relacionamiento entre ellos, pero la asesoría de prensa de Eduardo Bolsonaro no respondió hasta la publicación de este texto.

Carrera política

Antes de tener a su amigo como suplente, en setiembre de 2017, Olimpio ya lo había nombrado secretario parlamentario en la Cámara de diputados, en Brasilia, cuando fue diputado federal por el partido Solidaridade (2015 a 2018). Pero una publicación en el Diario Oficial da União deshizo su nombramiento un mes después de la primera publicación, en la cual lo colocaban en el cargo.

Según el senador, Giordano no llegó a ejercer el cargo al que fue comisionado porque, por reglas internas de la institución, tendría que deshacerse de sus empresas. «Yo quise llevarlo ya para trabajar conmigo, pero no se pudo porque él tendría que hacer la transferencia de la empresa que está a su nombre para eso. Él no iba a poder estar oficialmente en un cargo ejecutivo.»

El Mayor lo describe como un «empresario exitoso», pero afirma no conocer el rubro exacto de sus actividades comerciales. «Yo sé que él trabaja haciendo estructuras metálicas para postes, basureros y ese tipo de cosas, pero yo no soy su socio de negocios ni él es socio de mi mandato. Él solo será senador si yo muero o renuncio, y no estoy pretendiendo ninguna de las dos cosas», dijo el senador.

En la campaña de 2018, Giordano declaró al Tribunal Superior Electoral (TSE) un patrimonio de u$d 360.000 en bienes, entre empresas y embarcaciones.

Para defenderse de las acusaciones de que estaría envuelto en las negociaciones de Itaipú haciendo lobby para Léros, declaró a Época no tener «Vocación alguna para ser funcionario»: «Nunca trabajé para nadie». Una rápida búsqueda en el Diario Oficial do Municipio de São Paulo, sin embargo, expone las fragilidades de este relato: registros públicos indican que, desde febrero de 2011 a enero de 2013, Giordano se desempeñó como asesor parlamentario en la concejalía de la capital paulista. Por dos años, estuvo vinculado al gabinete del ex parlamentario tucano (término utilizado para los miembros del Partido de la Social Democracia Brasileña) Aníbal de Freitas, cuya área de influencia era la zona norte de la ciudad –fue el sub prefecto (cargo administrativo designado por el intendente para representarlo en distritos del municipio) de Santana y Tucuruvi en 2005 y, posteriormente de Jaçanã e Tremembé, hasta mayo de 2007. En el cargo, Giordano recibía un sueldo neto promedio de u$d 1.500, según datos obtenidos gracias a la ley de información pública.

A Freitas, quien trabaja actualmente en la Asamblea Legislativa de São Paulo no le parece llamativo la superposición que existe en la carrera de empresario y el cargo de asesor parlamentario. Según él, es algo común «en tiempos de crisis». «Yo también soy empresario, pero con la economía actual… ¿Se entiende? Cuántas personas tienen compañías y no tienen nada para hacer… Es una dificultad», dijo por teléfono.

Para defenderse de las acusaciones de que estaría envuelto en las negociaciones de Itaipú haciendo lobby para Léros, Giordano declaró no tener «Vocación alguna para ser funcionario, nunca trabajé para nadie»

Cuando se lo cuestionó sobre las actividades profesionales de Giordano en su gabinete, el ex concejal del PSDB dijo que era responsable de hacer la «comunicación con la comunidad» y la «interlocución de problemas». Cuando la periodista pidió más detalles sobre las funciones de su ex asesor en la concejalía, Freitas respondió aparentemente molesto: «Es el trabajo de asesor. Si no sabes cuál es, estás mal informada, linda».

Tiempo después de estar en el gabinete del concejal del PSDB, en octubre del 2016 el empresario paulista decidió afiliarse al partido. Su trayectoria partidaria había comenzado años antes, en septiembre del 2005, cuando entró a los cuadros del PV (Partido Verde). La breve carrera tucana fue marcada por su intento de insertarse en el escenario político de Guarulhos, la segunda ciudad más poblada del estado, localizada en la región metropolitana de São Paulo.

Según la investigación de Pública, en el primer semestre de 2017, Giordano hizo acuerdos e intentó asumir la presidencia del directorio municipal del partido sin ir formalmente a elecciones, las cuales estaban marcadas para el inicio del año siguiente. Miembros del directorio consiguieron impedir que se concreten los planos del forastero. Él, en esas circunstancias, se habría alejado del PSDB guarulhense, cuya presidencia terminó asumiendo más adelante ese mismo año el empresario local Marco Ianoni. Después de sus frustrados movimientos, Giordano finalmente no apareció siquiera para competir por el cargo. El 6 de abril de 2018, un día antes de que finalice el plazo de afiliaciones partidarias antes de las elecciones, entró al PSL, siglas a las que actualmente representa.

El sinuoso empresario que casi negoció con la energía de Itaipú

Del lujo a la basura

Alexandre Giordano parece estar orgulloso de su trayectoria profesional. En entrevistas a la prensa, suele mencionar que comenzó a trabajar de niño, vendiendo panchos con su madre en la zona de la calle 25 de marzo, ubicada en el centro de São Paulo. Padre de tres hijos –la mayor tiene 23 años–, comanda hoy un bloque empresarial de actividades variadas, que van desde la colecta de residuos industriales hasta el montaje de estructuras de hierro.

La empresa brasileña de Bioenergía, la denominada Enermade, es la única del grupo cuya actividad principal coincide con el sector que desató el escándalo de Itaipú. El registro legal de la empresa tiene origen en 1996, cuando el empresario inauguró Jungle’s Dance Bar, una discoteca en Serra da Cantareira, que está ubicada entre los municipios de São Paulo y Mairipora. Según ex socios, el establecimiento no tenía licencia comercial y funcionó por pocos meses, debido a desacuerdos entre los propietarios.

Con su disolución, el establecimiento pasó a llamarse Giordano Dances Bar y restaurante. Casi dos décadas más tarde, en abril del año pasado, la empresa se transformó en «Enermade» y fue transferida a nombre del hijo del medio, Lucca Pimenta Giordano, en el periodo antes de las elecciones del 2018. Esta movida legal ocurrió tres meses antes de que el joven complete 18 años.

Con pocas informaciones, el sitio web de la empresa se limita a informar que la compañía proporciona «la solución más económica y apropiada para los residuos de madera y poda de árboles de su municipio».

A pesar del nombre de su hijo en los papeles, Giordano es quien representa de facto a la empresa. Por ejemplo, el 28 de julio de 2018 fue recibido para una reunión a puertas cerradas en el gabinete del alcalde de la ciudad de São Paulo, Bruno Covas (PSDB), de quien el empresario es amigo. El encuentro está registrado en la agenda oficial de Covas. Pública emitió un pedido, a través de la Ley de Acceso a la Información Pública (LAI), para obtener el acta del encuentro, pero la alcaldía informó que no hay registros de lo que fue discutido en la ocasión.

La lista de empresas activas a nombre de Giordano está compuesta por cuatro compañías: La Industria Brasileña de Estructuras Metálicas (IBEF) y la familia Giordano Indústria & Comércio, en São Paulo; y Lobel Indústria, Comércio, Importação e Exportação de Metais e a Multimineração, ambas registradas en el Estado de Ceará.

En una nota a la prensa, el empresario dijo que la «tradición emprendedora» de su familia viene desde hace décadas. La empresa más antigua de la Familia Giordano, que surgió en 1992 con otro nombre, Giordano Consultoria & Assessoria y con un modesto capital de u$d 22.000, tiene una larga y diversa lista de actividades secundarias en el registro de la Secretaría de Ingresos Federales de Brasil, como montaje y desmontaje de andamios; obras de excavación de tierra, negocios con mayoristas de helados; y consultorías en tecnologías de la información. Entre ellas, también está la provisión para la generación, transmisión, comercio al por mayor y distribución de energía eléctrica; además de la construcción de represas y otras actividades de infraestructura y manutención del sector de energía.

Las empresas cearenses son las que tienen el mayor valor en el mercado. En el sector de los minerales, las acciones de Giordano alcanzan los u$d 136.000; en Lobel, u$d 60.000. Ambas tienen el mismo nombre social, Grupo Multi y Multi Residuos, y se dedican a la «colecta de residuos peligrosos», entre otras actividades.

En el estado de São Paulo, a pesar de ser recordado por amigos y conocidos como el «empresario del sector de la basura», su principal empresa en actividad es la Ibef, creada en 1998 y estimada en u$d 2.500. La fábrica diseña y comercializa pabellones industriales, puentes, torres y otras estructuras de hierro. Según la propia empresa, su capacidad es de aproximadamente 600 toneladas por mes.

Ibef tiene otro registro legal, cuyo propietario es Itamar Pereira dos Santos y el capital, u$d 5.000. Giordano dejó la empresa homónima en 2013, en el auge de una acción jurídica que buscaba embargar los bienes de sus socios por una deuda de u$d 3.800. Su defensa legal argumenta que los nombres son idénticos pero son compañías distintas –a pesar de que un Tribunal Regional del Trabajo, que busca indemnización a los trabajadores por el valor de u$d 2.880 en otra demanda, haya reconocido que ambas pertenecen al mismo grupo económico.

Además de las empresas, Giordano también se mueve en la Asociación Brasileña de Empresas de Colecta, Transporte, Reciclaje y Tratamiento de Residuos (Abratres), actualmente sin habilitación por no hacer la declaración de ingresos al Estado.

En el sitio web de Abratres, no hay registros de cuáles empresas integran a la asociación ni quienes hacen parte del directorio de la entidad. Pero, a través de ella, Giordano intentó incidir en la regulación de su área económica. En diciembre de 2016, por ejemplo, participó como representante de la asociación, de una audiencia con el entonces secretario del Medio Ambiente del Estado, el actual ministro Ricardo Salles, para solicitar una nueva política pública para la destinación de residuos sólidos de la construcción civil.

Además del hijo, la esposa y la madre del empresario también tienen empresas en el mismo sector de las actividades de Giordano. En el 2015, un verano después de la fiebre paulistana de las «paletas mexicanas», una fábrica de helados fue abierta a nombre de la hija de Giordano y después pasó al de Juliana Mecenero, pareja del empresario. La marca Gio Gelato todavía está activa en las redes sociales. Pero, en junio de este año, con el nombre Midas Marketing y Eventos, se cambió de rubro pasando de ser «comerciante mayorista de helados» a «Consultoría en publicidad, actividad paisajista, servicios de poda de árboles, servicios de pulverización y control de plagas e impresión de periódicos».

Las actividades de su ex heladería abarcan otras operaciones, como por ejemplo: la generación, transmisión, comercio mayorista y distribución de energía eléctrica.

En la ficha registrada en el Departamento de Ingresos Federales de Brasil, las actividades de la ex heladería abarcan otras operaciones, como por ejemplo: la generación, transmisión, comercio mayorista y distribución de energía eléctrica.

Juliana Mecenero es propietaria además de Multiresiduos Gerenciamiento de Residuos Industriales, que tienen la misma ubicación de las empresas de su marido, en Ceará.

Por otra parte, María Pereira Giordano, madre del empresario, es propietaria de CLI –Condominios Logísticos e Industriales– empresa que desarrolla proyectos inmobiliarios, cuya dirección coincide con una de las principales empresas e Giordano en la zona norte.

Todas las llamadas hechas a las empresas paulistas, incluyendo la heladería de la esposa y la empresa de energía del hijo, llevan a una misma línea telefónica, cuya recepcionista atiende en nombre del Grupo Giordano, un holding de instituciones no comerciales a nombre del hijo Lucca Pimenta.

Una colección de procesos judiciales

Una rápida investigación sobre los procesos judiciales contra Alexandre Giordano y sus empresas en el Tribunal de Justicia de São Paulo termina sacando a luz una decena de historias de deudas, ya sea con bancos o personas físicas.

Las disputas judiciales contra el empresario cuentan hasta con un albañil que realizó una obra por el valor de u$d 2.640 mil en una de sus empresas. Giordano es acusado por no pagar al profesional que levantó una muralla en Ibef. En su defensa, alega que jamás contrató ese servicio, pero existen testigos y un perito judicial afirma que la obra fue ejecutada.

En otro proceso contra Giordano, la justicia decidió subastar su propiedad de 42.000 metros cuadrados en Mairiporã, un municipio de la zona metropolitana de São Paulo, para forzar al empresario a pagar una deuda contraída con la compra de otro terreno. En 2010, había comprado un inmueble en las cercanías de la Terminal Fernão Dias, en São Paulo, por el valor de u$d 81.600, pero nunca terminó de pagarlo.

Este terreno ya no está a su nombre: fue vendido a una agencia inmobiliaria por u$d 96.000 –un valor por encima de la deuda con los antiguos propietarios. Hoy, la zona está en proceso de expropiación por las obras de construcción del viaducto Mário Covas. El valor de la indemnización es mayor que u$d 240.000.

Giordano fue dos veces objetivo de acciones judiciales por ocupar indebidamente un terreno que limita con el galpón de Ibef, ubicado en las cercanías de la Terminal Fernão Dias, en la zona norte de São Paulo. Dentro del área que no le pertenecía, construyó un estacionamiento, una edificación de pequeño porte y un helipuerto.

Según informaciones que se pueden constatar en el proceso judicial, Giordano invadió parte del terreno una mañana de noviembre del 2003, con máquinas de excavación y echando árboles nativos. La situación se volvió objetivo de una investigación policial de crímenes contra la flora, además de una multa de la Policía Ambiental.

Los propietarios del terreno accionaron judicialmente y la orden de desalojo fue concedida por la justicia en marzo de 2004. A pesar de esto, en junio de 2009, Giordano volvió a invadir la propiedad, como apunta un juez de Foro de Santana, Mauricio Campos da Silva Velho: «El acusado continuó en el terreno como si nada hubiera pasado, siquiera tuvo el cuidado de acercarse a este Foro y enterarse acerca de los términos de este proceso, lo que demuestra que actuó de mala fe», declaró en enero de 2011.

En el mismo proceso, el magistrado entendió que las mejoras hechas por Giordano en el local habían sido motivadas por «mala fe», y por eso no le dio derecho a una indemnización. Por esta acción, el empresario fue demandado también por crimen de desobediencia, por haber desacatado la orden judicial.

La defensa de Giordano alegó que él había recibido el terreno como herencia. Pero en el registro del inmueble no figura el nombre de ninguna de las tres personas que fueron mencionadas por él como los antiguos dueños; por el contrario, confirmaba la pertenencia de la propiedad a otra persona que no tenía relación alguna con el empresario: José Vicente Marcodes, ya fallecido.

El traductor jubilado Nelson Marcondes, de 77 años, es hijo de José Vicente. Él explica que su familia decidió demandar a Giordano por miedo a que invadiera también los terrenos vecinos. «En esa época, él puso a personas armadas para resguardar una cerca que había puesto allí, y dijo que la tierra era suya», relató.

Un nuevo pedido de orden de desalojo fue aprobado en agosto de 2014. Pero el proceso judicial dejó de tramitarse cuando la familia de Marcondes decidió vender el terreno. «Nuestro abogado nos presentó un comprador que aceptó adquirir el terreno con el proceso judicial abierto y que se responsabilizaría de continuarlo» explica Nelson. El nuevo propietario decidió no llevar adelante el caso, que terminó siendo archivado en septiembre del 2014.

El área invadida por el empresario queda en las cercanías de las obras del viaducto mencionado anteriormente. En el proceso de expropiación de la propiedad vecina a la empresa de Giordano figura «un helipuerto abandonado» –cuyas coordenadas geográficas todavía están disponibles en el sitio web de Ibef.

Por otro lado

Sobre las demandas judiciales a las cuales Giordano y sus empresas responden, el Mayor Olimpio se excusa: «No puedo decir cuál inmueble él compró o no compró. Él jamás me propuso hacer un buen negocio ni tampoco un mal negocio», dice riendo. «Yo no puedo ni comentar cuál es un buen negocio que él hizo o dejó de hacer. Si él cometió alguna irregularidad o crimen, yo no soy su socio comercial ni tampoco responsable por los crímenes que él cometa. Somos absolutamente independientes en ese sentido» afirma.

Por más de una semana, Pública intentó contactar con Alexandre Giordano por diferentes vías. Llamamos a todas las empresas de su grupo y recibimos la instrucción de escribir e-mails al suplente. También llamamos a su celular personal, pero el empresario bloqueó el número de la redacción luego de tres mensajes de texto enviados.

Los periodistas intentaron garantizar el derecho a la versión del empresario, al entrar en contacto con dos estudios jurídicos de São Paulo que lo representan. En uno de los intentos, el abogado Cyro Lage –que estuvo en Paraguay con el empresario– afirmó que su cliente no concedería la entrevista.

El alcalde Bruno Covas con el secretario ejecutivo del gabinete del alcalde, Fabio Lepique, en reunión con Giordano el 27 de julio de 2018; el empresario representaba a Enermade en el encuentro

Negocios binacionales

En el 2023, cuando la hidroeléctrica de Itaipú cumpla 50 años, la deuda contraída por Brasil y Paraguay para su construcción estará finiquitada. Por este motivo, los dos países que administran el emprendimiento, negocian un nuevo tratado, para actualizar el documento firmado en 1973.

Durante las negociaciones de este acuerdo, comenzadas por Luiz Inácio Lula da Silva y Fernando Lugo, el gobierno brasileño presionó al país vecino a renunciar a los beneficios que se mantienen desde el 2009. Hace diez años, un acuerdo triplicó el valor que Brasil paga a Paraguay por la compra de la llamada «energía adicional» de Itaipu. Los países dividen la potencia de la usina por la mitad, pero, como Brasil consume más, compra la potencia que Paraguay no utilizó.

El 24 de mayo de este año, los cancilleres de ambas naciones, firmaron un acta diplomática en la que se prevía esta renuncia. Eso aumentaría en u$d 200 millones de costos de energía para el Estado paraguayo. Además de esto, el texto retiraba el denominado «punto 6», cláusula que permitiría la negociación de la energía adicional con el libre mercado, una reivindicación de los paraguayos.

El acuerdo fue revelado cuando el ex-presidente de Administración Nacional de Electricidad (Ande), la empresa estatal de energía paraguaya, Pedro Ferreira, renunció. En este contexto, fueron filtradas conversaciones de whatsapp que confirman los intereses de Léros.

Uno de los viajes sigilosos de Giordano que llamó la atención de la prensa ocurrió el 11 de abril, en paralelo a la negociación del nuevo acuerdo entre los países. En este día, se reunieron en Ciudad del Este, además del empresario, representantes del grupo brasileño Léros; dirigentes de la Ande; y el abogado José «Joselo» Rodríguez González, que estaría representando al vice-presidente de Paraguay, Hugo Velázquez.

La negociación tuvo una gran repercusión porque solamente Ande y Eletrobras, las empresas estatales de los dos países que administran la represa de Itaipú, pueden comprar directamente la energía excedente –como es llamada la energía producida por encima de las expectativas de la hidroeléctrica, por las lluvias.

Según González, el abogado de 27 años que estaba en la reunión representando al vicepresidente de Paraguay, los brasileños dijeron «Estar en nombre de la familia presidencial» y garantizaron tener el apoyo del gobierno de Jair Bolsonaro para obtener la autorización de importar energía.

Además de eso, fuentes periodísticas paraguayas revelaron que Léros quería negociar la exclusividad en la compra. Después de las reuniones en Paraguay, la empresa formalizó, el día 27 de julio, una propuesta de compra de la energía de Itaipú: compraría, por u$d 31,50/MWh. La empresa niega el lobby y afirma haber participado de un llamado público para la negociación.

Por medio de notas a la prensa, Giordano confirmó que estuvo dos veces en Paraguay, en la condición de empresario, para tratar la comercialización de la energía de Itaipú. «La reunión duró cerca de 15 minutos, siendo bien objetiva y técnica, concluyendo que el presidente de la Ande informó que podría comercializar energía con empresas brasileñas», afirmó el senador suplente.

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Traducción: Jazmín Bejarano.

Reportaje republicado en el sitio El Surtidor.

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