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Agência de Jornalismo Investigativo

En entrevista con la Agencia Pública, el periodista y coautor de los reportajes de The Intercept Brasil dice que ‘la arrogancia de Sergio Moro causó su comportamiento antiético’

11 de junho de 2019
11:45

“Si no quieres esos riesgos, no debes hacer periodismo”, afirma Glenn Greenwald, fundador y editor de The Intercept Brasil. El pasado domingo una serie de reportajes del mismo medio reveló intercambios de mensajes entre el exjuez y actual ministro de Justicia de Brasil, Sergio Moro, y el fiscal del Ministerio Público, Deltan Dallagnol. Las conversaciones indican que Moro colaboró indebidamente con el grupo de trabajo de la operación Lava Jato, lo que infringe las reglas de conducta de los magistrados que necesitan ser imparciales. Los reportajes hicieron explotar una serie de reacciones en todas las esferas del poder y de la opinión pública.

Fruto de documentos enviados por una fuente anónima, el contenido de las revelaciones apuntan a comunicaciones y acciones que pueden haber influenciado el rumbo de las últimas elecciones en el país.

Mensajes privados y de grupos del equipo de trabajo de la operación Lava Jato en la aplicación Telegram muestran que los procuradores discutieron formas de inviabilizar una entrevista del expresidente Lula, actualmente preso, para impedir que el Partido de los Trabajadores (PT), representado por Fernando Haddad, regresase al poder.

En la entrevista con la Agencia Pública, Greenwald habla sobre las reacciones de los involucrados y trata también la cobertura de la prensa sobre la operación Lava Jato antes y después de los reportajes de The Intercept Brasil. “Cuando los grandes medios transforman a Moro y al grupo de trabajo de la operación Lava Jato en dioses o superhéroes, se torna inevitable lo que sucedió. Los periodistas pararon de investigar y de cuestionar al Lava Jato y simplemente se quedaron aplaudiendo, apoyando y ayudando”, evalúa.

Glenn: “Para mí fue muy parecido con el reportaje que hicimos con el caso Snowden”

Durante el proceso de recepción del material de la fuente anónima y de la propia producción de los reportajes, ¿cuáles fueron los momentos más complicados en la toma de decisiones periodísticas? ¿Cómo fue ese proceso para ustedes?

Para mí fue muy parecido con el reportaje que hicimos con el caso Snowden. Cuando recibes un archivo gigante, es muy difícil, en un primer momento, entender lo que tiene y el contexto de los documentos que están en ese archivo. Segundo, cuáles de los principales documentos vas a usar, porque, obviamente, estamos leyendo conversaciones privadas entre personas y está el asunto del derecho a la privacidad pero, por otro lado, esas personas están usando el poder público, entonces también necesitan de transparencia —exactamente lo que ellos hicieron cuando interceptaron y divulgaron las conversaciones privadas de Lula. [En 2016, Moro rompió la confidencialidad de grabaciones de interceptaciones telefónicas involucrando al expresidente Lula y personas relacionadas con él, entre ellas Dilma Roussef].

¿Cómo evalúa la repercusión a partir de la propia prensa brasileña? Hoy, por ejemplo, usted dijo que “la estrategia de Globo es la misma que los gobiernos usan contra aquellos que revelan sus crímenes” y que “Globo es socio, agente y aliado de Moro y Lava Jato”.

Es increíble porque, para mí, todo el tiempo, la gran prensa no estaba reportando sobre la operación Lava Jato, ella estaba trabajando para Lava Jato. Con una excepción que es la Folha de S. Paulo. La Folha, para mí, mantuvo una distancia, una independencia, estaba criticando, cuestionando… Pero Globo, Estadão, Veja todo el tiempo estaban simplemente recibiendo filtraciones, publicando lo que el grupo de trabajo de la operación Lava Jato quería que ellos publicaran. Pero, en realidad, es necesario decir que después de publicar lo que publicamos, creo que con una excepción, que es Globo, la gran prensa está reporteando el material de forma más o menos justa, con la gravedad que merece.

Por ejemplo, el editorial de hoy de Estadão —que era uno de los mayores fans de Moro— hablando de que él debe renunciar y Deltan deber ser apartado. Eso muestra la gravedad de las revelaciones.

La única excepción es Globo pero esa es una excepción enorme por causa del poder del diario nacional que está casi tratando la historia solamente como un crimen —y el único crimen que interesa es el de nuestra fuente, que ellos creen que ella cometió. Ellos no tienen casi ningún interés en las grabaciones y en el comportamiento de Moro, de Deltan. Ellos están hablando sobre el comportamiento de la fuente y, en realidad, ellos no saben nada. Pero es interesante porque eso es comportamiento de gobierno.

¿Cómo así?

Cuando denuncias acciones de corruptos o tratas problemas sobre el gobierno, él siempre intenta distraer hablando solamente sobre quién reveló esa corrupción, quien divulgó esos crímenes para criminalizar personas, periodistas o fuentes que revelaron el material. Esa estrategia, no de los periodistas, es lo que Globo está usando. Porque Globo y el grupo de trabajo de Lava Jato son colaboradores. Y los documentos muestran eso, ¿no? No es que solo yo estoy diciendo eso por causa de Globo. Los documentos muestran cómo Moro y Deltan están trabajando junto con Globo y nosotros vamos a informar, entonces yo sé de eso ya y el reportaje lo está mostrando. Pero el resto de la gran prensa está tratando la historia con la gravedad que merece. Es imposible para todo el que está leyendo ese material defender lo que Moro hizo. ¡Imposible!

Si yo entendí, Glenn, usted me está diciendo que los documentos que ustedes todavía están trabajando van a apuntar a una relación más cercana de Globo en ese proceso con Dallagnol y Moro, ¿es eso?

No puedo hablar mucho sobre los documentos que todavía no publicamos porque eso no es responsable. Necesitan pasar por el proceso editorial, pero sí puedo hablar que exactamente como dije hoy, Globo fue para el grupo de trabajo de Lava Jato aliada, amiga, colaboradora, socia. Así como el grupo de trabajo de Lava Jato fue lo mismo para Globo.

Mucha gente quiere saber cuál va a ser el próximo paso de The Intercept Brasil, los próximos reportajes. Quisiera que usted esclareciera lo que es fundamental para que esa investigaciónesté lista periodísticamente, para que ustedes suelten nuevas revelaciones.

No somos Wikileaks. No estamos simplemente publicando material que nosotros tenemos, sin contexto o informando sin entender, sin analizar, sin investigar. Estamos haciendo periodismo. Y esos documentos son complejos. Entiendo que todo el mundo quiera ver lo nosotros tenemos porque ese material tiene interés público y ellos [el público] tiene el derecho de verlo. Pero, por otro lado, nosotros tenemos la responsabilidad periodística para usar el tiempo que necesitamos para confirmar que todo lo que nosotros estamos informando es verdad. Porque si nosotros comentemos un error, ellos van a usar eso contra nosotros para siempre, para atacar nuestra credibilidad, la del reportaje, la de todo. Por ejemplo, todo el mundo está diciendo: “¿dónde están los audios?”. Es muy complicado reportar audios. Necesitas confirmar quien está hablando, necesitas confirmar el contexto sobre lo que está hablando. Necesitas conectar eso con otros materiales, otros documentos y eso lleva tiempo. Nosotros vamos a publicar luego, pero nosotros no vamos a correr. Nuestra prioridad es confirmar que todo lo que estamos reporteando está informando al público y no engañando al público, como ellos hicieron.

Según su evaluación, y hasta por el hecho de ser también abogado, si un escándalo como ese, que involucra a un ministro de Justicia, fuera en los Estados Unidos, por ejemplo, ¿cree que el ministro conseguiría mantenerse en el cargo? Y, personalmente, ¿usted cree que Moro debería renunciar al Ministerio de Justicia?

Tengo un amigo, de los mejores amigos de la vida desde los 11 años, ahora un abogado en Florida que, después de leer nuestro material, dijo: “si un juez hiciera lo que Moro hizo, sin duda, ese juez sería apartado, probablemente no sería promovido porque es una infracción muy grave, colaborando con un lado y fingiendo ser neutral”. Él me dijo que todas las decisiones de ese juez quedan bajo sospecha y que es impensable que el juez pudiese mantener cualquier cargo público, mucho menos ser ministro de Justicia. Porque ahora todos nosotros sabemos, porque nosotros leemos exactamente lo que él hizo, lo que él dijo, que él va a romper cualquier regla de la ética que él quiera para lograr sus objetivos.
Abogados brasileños —que no son muy políticos— quedaron impactados y ofendidos cuando vieron el material y yo también —porque el juez tiene mucho poder, y con ese poder vienen muchas responsabilidades, muchas reglas éticas. Es un poder enorme para condenar a alguien y para poner a alguien en prisión. Y Moro no rompió una regla una vez, pero todo el tiempo él estaba mostrando que a él no le importa ni un poco esas reglas. Él creyó que estaba totalmente por encima de la ley y de las reglas, y es imposible tener a alguien como juez o como ministro de Justicia con esa mentalidad.

¿Cómo evaluó la reacción de Moro? Por ejemplo, el primer pronunciamiento escrito fue tuitear su propia nota oficial a través del sitio Antagonista. ¿Qué significa eso?

Primero, él está usando al Antagonista para muchas cosas, todo el tiempo. Él siempre está citando al Antagonista, filtrando para el Antagonista, todo el mundo sabe eso…
El hecho de él usar al Antagonista muestra, para mí, que ahora él sabe que es el único apoyo que va a tener —la identidad de él no es ya la de un juez imparcial, ahora Moro sabe que es una figura de la derecha extremista.

Y él va a continuar así porque todo el mundo sabe que Moro no es una persona que está contra la corrupción, sino que es una persona que es corrupto cuando quiere. Y usar al Antagonista muestra que la única preocupación es lo que la derecha está pensando sobre sus comportamientos.

¿Y la reacción de él, qué crees de eso?

Fue totalmente arrogante, él está casi diciendo: “me está incomodando tener que responder eso”. Y creo que es muy interesante la arrogancia porque es exactamente: “yo soy Sergio Moro, yo no debo ser cuestionado, mucho menos acusado”. Es justamente esa arrogancia la que causó ese comportamiento antiético: porque él cree que está por encima de todo.

La investigación de The Intercept Brasil demostró una vez más la importancia de las informaciones verificadas para los periodistas. El caso de pedido de extradición de Julian Assange fue poco tratado en la prensa brasileña [Assange tiene una solicitud de extradición de los Estados Unidos con 17 acusaciones, entre esas de espionaje y complicidad para obtener informaciones secretas]. ¿Eso puede abrir un precedente, con implicaciones hasta incluso fuera de los Estados Unidos?

Sin duda. Ese es el principal peligro que están mostrando otros países que intentan criminalizar el periodismo diciendo que, si publicas documentos secretos, que es el papel del periodista, usted puede ser procesado criminalmente como parte de esa teoría de que está conspirando con su fuente. Antes de esos episodios, los periodistas siempre tuvieron el derecho de publicar cualquier material que ellos recibiesen, independientemente de cómo la fuente consiguió obtener los documentos. Y esos casos, esas aprehensiones, son peligrosas exactamente porque eliminan esa separación entre el periodista y la fuente.

¿Cree que la prensa brasileña cubrió mal al Lava Jato durante estos más de cinco años? Quisiera que usted me dijera si sí o si no y si cree que fue falta de capacidad de investigación o de opción política.

No. Creo que tuvieron buena intención. La corrupción es muy común aquí en Brasil en la derecha, la izquierda o en el centro. Todo el mundo llegó al límite y no aguantaba más. Yo entiendo el apoyo al Lava Jato al ver a políticos poderosos y bandidos finalmente en prisión, es natural, yo también elogié a la Lava Jato, a veces, por causa de eso. Pero, exactamente como sucede con todos los humanos, cualquier grupo de personas que tienen poder, como el de Lava Jato, también tiene la capacidad de abusar de ese poder. Y cuando la gran prensa transforma a Moro y al grupo de trabajo de la operación Lava Jato en dioses o superhéroes, se torna inevitable lo que sucedió. Los periodistas dejaron de investigar y cuestionar la Lava Jato y simplemente se quedaron aplaudiendo, apoyando y ayudando.

Como dije, con la excepción de la Folha, que siempre estuvo un poco más distante y más independiente y, obviamente, muchos periodistas independiente. Estoy hablando sobre los grandes medios.

Vi que el Antagonista publicó que “una denuncia anónima fue formalizada junto al Ministerio Público Federal contra The Intercept”. Y estamos viendo desde la publicación del reportaje innumerables ataques a usted, a su compañero David Miranda [diputado federal por el PSOL], ataques homofóbicos, gente pidiendo su deportación. En fin, cuestiones que lo afectan personalmente. ¿Usted, su familia y también el equipo de The Intercept Brasil tienen una estrategia de defensa legal y digital? ¿Cómo ustedes están pensando la cuestión de la seguridad de aquí en adelante?

Sí. Mi marido y yo estuvimos juntos en el caso de Snowden y nosotros luchamos contra los gobiernos más poderosos del mundo y la CIA, la NSA de Reino Unido… Recibíamos amenazas todo el tiempo. Entonces, nosotros ya conocemos esas cuestiones muy bien. Yo vivo aquí en Brasil desde hace 14 años, entonces conozco a Brasil muy bien. Y sé cómo funciona.

Nosotros estuvimos muchas semanas planeando cómo proteger a nuestra familia y a nosotros contra los riesgos físicos, los riesgos legales, los riesgos políticos, riesgos que van a intentar ensuciar nuestra reputación. Nosotros estamos listos. Pero no existe ninguna vida sin riesgos. No se pueden eliminar los riesgos, se pueden tomar medidas para minimizarlos. Entonces, el equipo de The Intercept Brasil, que no tiene la protección como alguien con mi visibilidad, que está casado con un diputado federal… Ellos son jóvenes, 25, 30 años, y son muy corajudos haciendo ese trabajo valiente. Sí, es muy peligroso, obviamente, y soy blanco de esa campaña para expulsarme del país, llamándome enemigo de Brasil, señalándome como amenaza a la seguridad nacional y que debo estar preso.

Pero todos nosotros sabíamos que todo eso iba a suceder, ¿qué podíamos hacer? Hay periodistas cubriendo guerras. Hay periodistas sin visibilidad investigando corrupción contra personas muy peligrosas.
Si no quieres esos riesgos, no debes hacer periodismo.

Después de la publicación de la entrevista, Globo se manifestó por medio de una “nota de aclaración”. En ella, la emisora ​​se dice indignada con las acusaciones y afirma que el periodista los buscó a finales de mayo para proponer una nueva asociación de trabajo, pero que, por él no querer aclarar el “tenor y origen” de la “bomba”, no aceptaron el compromiso. La comunicación afirma que “Globo cubrió la Lava-Jato con corrección y objetividad”.

Al día siguiente, Glenn respondió a la nota de la Globo en su Twitter (lea en su totalidad). “Globo publicó ayer una extensa nota con acusaciones y falsedades sobre mí, el objetivo es claro y es lo mismo que aparece en toda la cobertura de la Globo sobre ese asunto: distraer la atención de la sustancia de los reportajes que exponen serias desviaciones en la conducta de Moro , Deltan y la Fuerza de tarea de la Lava Jato “, dice el periodista.

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Con colaboración de Caroline Ferrari e Bárbara D’Osualdo.

Traducido por Diajanida Hernández.

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