Una residente de un barrio de lujo de Río de Janeiro regresó de Italia y no informó a su empleada sobre el riesgo que corría. Seis millones de empleados están en la misma situación

Una residente de un barrio de lujo de Río de Janeiro regresó de Italia y no informó a su empleada sobre el riesgo que corría. Seis millones de empleados están en la misma situación

19 de março de 2020
15:43

Miguel Pereira es un municipio del estado de Río de Janeiro que tiene tan solo 25 mil habitantes. Se conoce por ser un lugar de descanso, con un clima templado, ríos y cascadas con agua cristalina y aire limpio. Fue en este ambiente tranquilo que el Estado registró su primera muerte por coronavirus. La paciente que falleció tenía 63 años. Dejó un hijo de 39 años que vivía con ella y otros parientes en un humilde vecindario de la ciudad.

La víctima era una empleada doméstica y trabajaba en Río de Janeiro, un destino turístico de fama mundial. “Era una mujer trabajadora. Muy querida por todos y una buena madre”, dice su hermana.

Durante 20 años, trabajó como empleada doméstica en Leblon, un barrio noble de Río con el metro cuadrado más caro del país y que está a 120 km de distancia. “La jefa no le dijo que pensaba que estaba enferma”, dice el hermano de 56 años de la paciente. Vivía con ella y otros tres miembros de la familia en la misma casa de cemento de dos pisos. La casa está al lado de un cementerio, el mismo donde fue enterrada ayer por la tarde.

El hermano le dijo a Agencia Pública que, en febrero, la jefa fue a pasar el carnaval en Italia cuando la crisis del coronavirus se estaba expandiendo por todo el país. Cuando regresó de vacaciones, su hermana regresó a trabajar como siempre.

Ante la ausencia de una orientación clara por parte del gobierno brasileño, hay innumerables casos como el de ella, en los que las trabajadoras domésticas continúan siendo obligadas a trabajar en casas de familia, exponiéndose al riesgo de contagio. Según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), actualmente, más de 6 millones de brasileños trabajan como empleados domésticos. En Brasil, es común contratar a personas de manera informal sin contratos fijos dentro de una amplia gama de servicios en el hogar, como limpieza, cocina e incluso para el cuidado de los niños. A menudo, viven en la casa con sus empleadores, una práctica heredada de la época de la esclavitud que permaneció en Brasil hasta el siglo XIX.

El caso de la trabajadora doméstica, parecía ser una tragedia anunciada en un país tan desigual. Según el Informe de Desigualdad Global producido por la Base de Datos de Desigualdad Mundial, el 10 % de la población brasileña adquiere aproximadamente el 55 % de los ingresos totales del país. (En inglés: According to the Global Inequality Report produced by the World Inequality Database, in Brazil, the top 10% receives about 55% of the country’s total income).

El hospital no podrá actuar a tiempo si no hay información sobre la exposición al virus

Según Sebastião Barbosa, director médico del Hospital Municipal Luiz Gonzaga y quien trató a la víctima, “la jefa ya estaba en cuarentena, pero no sabemos cuándo supo el resultado (prueba de coronavirus positiva)”.

Sebastião señala que la paciente se quejó de tener un malestar desde el viernes 13, pero como ya tenía diabetes e hipertensión, los médicos realizaron exámenes de rutina. Al principio, solo detectaron una infección en el tracto urinario. “De hecho, si la información hubiera llegado antes, tal vez hubiésemos podido cambiar el historial médico”, dice el médico.

El protocolo para un paciente con sospecha de coronavirus es remitirlo directamente a una intubación temprana. El paciente es aislado, sedado y se le introduce un ventilador mecánico para suministrar oxígeno al pulmón. Según Sebastião, debido a la falta de información, la víctima apenas fue intubada el martes 17, el día de su muerte.

Solo siete personas en el funeral

El día 18, se realizó el funeral cerca de la casa de la familia. La calle estaba vacía y silenciosa, excepto por la presencia de un residente. Vestido con camisa negra y jeans, el primo de la paciente, un carpintero de 56 años levantaba polvo rojo al caminar por un camino de tierra. Los familiares que tuvieron contacto directo con ella no pudieron salir de la casa porque estaban en cuarentena.

Por teléfono, la hermana de 42 años, vendedora independiente de productos de depilación, dijo que está aislada en su casa, en la misma casa donde vivían juntas. “Realmente lamento mucho su pérdida”, dijo. Ella vive en un pequeño anexo arriba. La casa de dos pisos está ordenada y bien mantenida en el exterior, con una fachada de cemento pintado y baldosas de cerámica.

“A ella le gustaba recibir visitas, hacer el almuerzo. Era mucho de acoger a las personas y tratar a todos como a una familia ”, dice. Entre los 9 hermanos, la mayoría ha vivido toda su vida en esa misma calle. La paciente vivía abajo con su hermano y sobrino de 56 años. Todos están ahora en cuarentena.

Estando en aislamiento, la familia comienza a sentir los prejuicios por parte de los vecinos. Un pequeño mercado local se negó a ofrecer sus servicios a la familia. “Llamamos para pedirles el servicio de domicilio porque no podemos salir de casa ya que estamos en cuarentena, y se negaron a hacer la entrega”, dice la hermana.

Además de los familiares de la víctima, también están en cuarentena y bajo observación otras nueve personas sospechosas de haber contraído el coronavirus en Miguel Pereira.

El alcalde, André Português (PR), hizo una declaración en las redes sociales sobre las acciones que está tomando la ciudad para combatir el coronavirus, entre ellas, una obra que ya estaba en marcha para habilitar diez camas más en el Hospital Municipal Luiz Gonzaga. Sin embargo, apenas estará lista en 30 días. En cierto modo, la pequeña ciudad Miguel Pereira imita de alguna manera las acciones tomadas a nivel federal. “He creado un gabinete para atender la crisis”, escribió el alcalde. “He creado una sección en el hospital que trabaja las 24 horas del día para aquellos que quieran venir aquí, he organizado un equipo para atender solamente a las personas con sospechosa de tener coronavirus. Todo lo que yo pueda hacer como alcalde para cuidar cada una de sus vidas, lo haré”.

“Solo que estamos limitados”, concluyó.

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